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 Nota facilitada por: Rocío




 

RESPETO A LOS DERECHOS HUMANOS,
TAREA DE TODOS

El ombligo de Venus
Edith González Fuentes
01 de febrero de 2007

El pasado 10 de diciembre fue especialmente significativo para mí. Ese día festejé a Constanza, fue mi aniversario, y el Guadalajara obtuvo su decimoprimer campeonato de futbol.

Pero, nunca falta un pero. Éste nos beneficia. El 10 de diciembre de cada año, la humanidad debería hacer una pausa para reflexionar sobre un tema trascendente.

¿Motivo?... ¿Adivina? Efectivamente, el 10 de diciembre de 1948 el mundo se regaló la Declaración Universal de Derechos Humanos. Dos guerras mundiales y un mundo dividido en capitalista, socialista y tercer mundo. La reciente detonación de dos bombas atómicas en Japón y el proceso de descolonización en África fueron algunas causas para que los derechos humanos se abrieran paso como institución mundial.

Palabra. Uno observa la televisión, escucha la radio y ve en las revistas propaganda gubernamental que no deja ningún beneficio a la sociedad. Por ejemplo: El gober precioso dilapida carretadas de dinero en imagen, en relaciones públicas. No hay día en que no aparezca en los medios masivos de comunicación repartiendo algo o inaugurando obras ¿Es justo desperdiciar dinero en publicidad superflua en un país con las carencias que vemos todos días en las calles, únicamente para intentar tapar sus irregularidades?

Por nuestra parte, las madres y padres tenemos que ponernos las pilas y no dejar crecer los casos de abusos en contra de los infantes ¿O no?

La propaganda oficial debe cambiar de objetivos y contenido. Servir a la sociedad y no a los políticos; ésa tendría que ser su misión. Propongo que durante el mes de diciembre de cada año, se difunda por los medios masivos de comunicación, de forma clara, práctica y sencilla: qué son y para qué sirven los derechos humanos. También, que en las escuelas de educación básica se impartan seminarios que empapen a nuestros hijos acerca de la aplicación y defensa de los derechos humanos. Ya ven, el Partido de la Izquierda Suspirante (PLIS) tiene proyectos para beneficiar a la sociedad en su conjunto.

En esto de los derechos —desde los problemas sencillos hasta los complejos— es obligación de los servidores públicos acatar las disposiciones constitucionales que además, juraron cumplir.

Por ejemplo, en las calles que colindan con las instalaciones del Ejército, allá por el Hipódromo de las Américas, varios militares organizan el tráfico vehicular. He sido testigo de cómo muestran un cartón de alto para que uno se detenga y salga un automóvil militar de sus instalaciones. ¿Y el 129 constitucional? Aprendí desde niña que en tiempos de paz, los miembros del ejército no pueden hacer funciones de policía con los civiles. Conste que su trabajo es efectivo; es la única parte de la ciudad donde nadie se estaciona en lugar prohibido ni sobre las banquetas, se respeta el paso de los peatones y la circulación es fluida, pero no deja de ser una violación a la ley, un abuso de autoridad, un leve atropello a los derecho humanos.

Si esto es a simple vista, ¿cómo estaremos en lo complejo? Como dijo Gandhi a Julián Huxley en 1947: “De mi ignorante pero sabia madre aprendí que los derechos que pueden merecerse y conservarse proceden del deber bien cumplido. De tal modo que sólo somos acreedores del derecho a la vida cuando cumplimos el deber de ciudadanos del mundo. Con esta declaración fundamental, quizá sea fácil definir los deberes del Hombre y de la Mujer y relacionar todos los derechos con algún deber correspondiente que ha de cumplirse primero. Todo otro derecho sólo será una usurpación por la que no merecerá la pena luchar”.

Reflexión comprometedora. Al país le urge pensarla, adecuar leyes e instituciones con los derechos humanos como plataforma que legitima al Estado y caminar hacia la consecución del nuevo proyecto. Deneguemos los parches, un parche para Pemex, otro para el IMSS, etcétera. ¡No, por favor!

Un ligero parpadeo. Mandatario: persona que acepta del mandante el encargo de representarlo o de gestionar sus negocios. Mandato: contrato por el que una de las partes confía en la otra su representación o la gestión de sus negocios. Mandante: persona que confía a otra su representación o la gestión de sus negocios. Entender estos significados nos daría otra dimensión en la relación gobernados-gobernantes.

El Universal (01 de Febrero de 2007)
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