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 Nota facilitada por: Rocío




 

DEDICADO A GRISELDA ÁLVAREZ Y A CONSTANZA

El ombligo de Venus
Edith González Fuentes
08 de marzo de 2007

Este hecho es tan notable que cuando lo comentamos a un hombre, éste realmente se sorprende. Por ejemplo, nosotras, por razones reproductivas, tenemos una vejiga más pequeña que la del género masculino y, sin embargo, en los baños públicos de prácticamente todas partes, se asignan espacios de las mismas dimensiones para ambos sexos. ¡No señores! ¡No!, no es que “las viejas” chismeemos más. Con un simple análisis fisiológico de parte de los arquitectos, disminuirían sensiblemente las largas filas en los baños femeninos. El Club de Tobi a la orden del día.

Pocos son los empresarios que heredan empresas a sus descendientes femeninas.

Por otro lado, excepcional es este gabinete en la historia de México, pues cuenta con tres secretarias de Estado.

Tenemos representación senatorial de 16%; 20% en la Cámara de Diputados; dos ministras en la Suprema Corte de Justicia de la Nación; una gobernadora; 3.7% de presidencias municipales y una sola delegada en el Distrito Federal.

El 79% de la pobreza mundial está en manos de mujeres. No se trata de porcentajes de cuotas de poder artificiales, o de remarcar los dos géneros en los discursos, ¡no! se trata de la igualdad en lo cotidiano, en la familia, en la sociedad. Se trata de respetar con equidad las diferencias biológicas, sicológicas e intelectuales.

El derecho a embarazarse sin ser despedida, a pasear alegremente tu panza como empleada bancaria sin ser enviada al último rincón, como si fuera un hecho vergonzante.

Ya ni hablar de las autoridades que no atienden a las mujeres que acuden a denunciar delitos en su contra o a reclamar el cumplimiento de algún derecho, atropellando el principio constitucional que expresa que las mujeres y hombres somos iguales ante la ley. Es una continua, una diaria violación de los derechos humanos de las mujeres.

Y la verdad es que yo como mujer no me cambiaría por nadie; a pesar de todo esto, amo a mi género, disfruto la suavidad de mi piel, me gusta verme frente al espejo desnuda después del baño, en la obra perfecta y sensual que es el cuerpo femenino. Gozo mi aroma, mi ternura y fortaleza.

Amo ser madre de una mujer, amo haber llevado, en mi vientre, vida. Por Constanza, por Ukumé, por todas las que vienen y por todas las que somos, deseo que cada día seamos más amigas de las mujeres.

El Partido Lírico de la Izquierda Suspirante (PLIS), al que orgullosamente pertenezco, propone simplemente que las organizaciones en defensa de las mujeres desaparezcan. Ese es el enorme anhelo.

Un breve parpadeo: ¡Sí, soy vieja! ¿y qué?

El Universal (08 de Marzo de 2007)
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