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 Nota facilitada por: Rocío




 

MES DE REENCUENTRO CON EL DRAGÓN ROJO

El ombligo de Venus
Edith González Fuentes
20 de Septiembre de 2007

Hace 18 años de mi primera (y hasta ahora única) visita a la milenaria China. Recién adquirida Bianca Vidal, telenovela de Televisa que protagonicé, fue el primer producto (le ganamos a la Coca Cola) que China compraba al exterior.

Asistir en ese tiempo a la embajada de la República Popular en México tenía una connotación especial.

En ella, tanto diplomáticos como periodistas, estudiantes y amas de casa, cuidaban en extremo las formas; les causábamos curiosidad y admiración. Los embajadores difícilmente hablaban español, casi todos lo hacían en inglés.

Aún recuerdo a los ejecutivos de la televisora mirándome suspicazmente, sin darle gran importancia al mercado que se abría a sus pies. Tan sólo mil millones de posibles telespectadores.

Bianca fue un éxito memorable. La clase gobernante la recuerda con cariño. Veinte años después, me invitan a una cena en la embajada china. Hoy los chavos de aquel país ya no ven telenovelas mexicanas. Ellos disfrutan las pelis de Hollywood, es eso lo que admiran. Espectáculos con tradición milenaria como la Ópera de Pekín (expresión teatral de lo más sofisticado) necesitan explicación, es más fácil asistir a presentaciones de artes marciales.

De igual manera, los chinos han ido simplificando sus formas. Sus compus tienen igual cantidad de teclas que cualquier otra. Se han visto obligados a simplificar sus cientos de caracteres en función de la eficacia.

Si antes el tema de conversación era la cultura y el clima, ahora se aventuran, preguntan, interrumpen.

Nos cuentan del terremoto en una ciudad cercana a Beijing. El antiguo régimen oculta el tamaño de la catástrofe por razones de Estado. Hoy sin empacho dan las cifras: 200 mil damnificados, 160 mil muertos, miles de huérfanos.

Asímismo les intriga la poca participación de las empresas mexicanas en el patrocinio de nuestros atletas. Insistentes, preguntan cuántas medallas para México. Honestos, aceptan su segundo lugar en el medallero (Estados Unidos sigue siendo la máxima potencia).

Sí, han cambiado. Son 20 años de apertura traducidos en gran poderío económico, tezón para adaptarse y aprender las reglas de Occidente.

En la cena en la embajada observo los mismos jarrones, las mismas alfombras, la misma cálida bienvenida y, sin embargo, son distintos; ellos han sabido crecer a un nivel histórico sostenido del 7% anual.

México, hace tan sólo 40 años, cuando se realizaron las olimpiadas del 68, era ejemplo de “Desarrollo estabilizador”, con un crecimiento de 5% anual.

El 68 no sólo escribió uno de los capítulos paradigmáticos y más terribles de nuestra historia moderna.

El 68 nos mostraba ante el mundo como potencia en ciernes. Capaces de organizar los mejores juegos olímpicos hasta entonces. Capaces de una logística impecable, programación de eventos minuto a minuto. Las “Olimpiadas blancas” relata “El Tibio” Muñoz. El modelo mexicano que incluso se copia en Munich 72. EL MILAGRO MEXICANO.

El milagro mexicano, ¿dónde murió? ¿Dónde se durmió? ¿Por qué lo dejamos ir?

La crítica mundial era tan fuerte y el orgullo patrio tan grande. ¿Por qué no pudimos seguir por ese camino que nos puso en tan buenos términos logístico-administrativos en el ámbito internacional? Un abogado me contesta: fue justo cuando cambió el modelo económico ¿Nos hirió a largo plazo? No lo sé.

Pero 40 años después del 68, 20 años después de la apertura, China se ha fortalecido. Lo que antes se miraba curioso o exótico pronto estará de moda. El éxito embellece. Bajo esta lupa, a México le urge una buena manita de gato.

Enriquecer el debate político, mejorar la calidad educativa, apostarle a ganar, a la unidad.

Este mes patrio, donde informe, auto confirmación palaciega, votaciones y reformas y después de escuchar a todos los analistas debatir sobre estas trascendentales cuestiones no me queda duda de por qué ellos sí y nosotros no: ellos tienen rumbo.

Si es verdad que cada pueblo tiene el gobierno que se merece, entonces nos toca a los ciudadanos trabajar mucho para mejorar, para proponer, para construir.

Un breve parpadeo: el México medallero, el México bronco, en muchos ámbitos está en manos de mujeres valientes, inteligentes, comprometidas. Como Carmen Aristegui

¡Viva México!

El Universal (20 de Septiembre de 2007)
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